Diciembre 2006

 

QUITOSANO; SU USO COMO APOSITO BIOLOGICO PARA LA PIEL.

   
 

Introducción

Dr. Carlos Rojas Yánez

Cirujano Plástico HNT. AA.

 

Hace aproximadamente 6 años, el Dr. Prof. Galo Cárdenas del Instituto de Ciencias Químicas de la Universidad de Concepción, desarrolló un producto que se extrae de la caparazón de crustáceos tales como camarón y centolla. En su estado original este producto se llama Quitina y también está presente en varios insectos comunes. El trabajo del Dr. Cárdenas consistió en extraer esta quitina de la cáscara de los crustáceos y transformarla en un producto apto para aplicaciones en humanos. Vale la pena citar que la primera aplicación del quitosano fue como plaguicida en la agricultura. (U de C. Sede Chillán, Fac. Agronomía).

Fue necesario, como cualquier investigación científica, seguir rigurosos protocolos de experimentación que incluyeron procedimientos en ratones y cerdos, finalmente hace 4 años, por primera vez en el ámbito mundial, se obtuvo un producto biocompatible sin efectos colaterales apto para ser aplicado en humanos con el fin de favorecer la cicatrización de heridas.

Con los antecedentes citados, se planteó al Hospital Naval de Talcahuano (AA) la posibilidad de aplicar el nuevo producto a pacientes quemados del hospital. Con una buena disposición del entonces Director del HNT, Dr. Fernando Pérez y de sus colaboradores, se inició la fase experimental a cargo del suscrito.

Partí desde el postulado que se trataba de una sustancia probada en laboratorio que no mostraba efectos colaterales ni daños a los tejidos. Por otra parte se apreciaba un efecto acelerador de la cicatrización que más tarde se identificaría como un factor de crecimiento.

No fue fácil plantearse un método nuevo y desconocido en un medio acostumbrado a elementos tradicionales y técnicas muy arraigadas.

Desde el inicio los resultados fueron alentadores a pesar de insignificantes resultados negativos, en ningún caso con daño para el paciente, sino que simplemente no se logró el resultado óptimo esperado como ocurrió con el 90% de los pacientes.

 

Método

 

Se seleccionaron pacientes quemados o que se sometieron a injertos de piel por diversas razones, de preferencia pacientes jóvenes sin patologías agregadas.

Se hizo un protocolo en el cual el paciente firma si está de acuerdo con este tipo de tratamiento y luego se inicia el mismo.

Una vez con las lesiones libres de infección y de tejidos desvitalizados, se les aplicó una lámina de quitosano con el objetivo claro de lograr la cicatrización y evitar el posible injerto.

 

Resultados

 

Con gran satisfacción comprobamos que en la mayoría de los casos se logró ambos objetivos citados. Además los pacientes referían disminución del dolor. Así ya constituía un logro porque hasta entonces no existía experiencia similar y los únicos antecedentes de uso de quitosano era en China, Japón y la India, solamente en animales de experimentación. Se constituye así el Hospital Naval de Talcahuano en el primer centro de salud en usar Quitosano en sus pacientes.

Estadísticamente hablando, inicialmente fueron 28 pacientes los que se sometieron al tratamiento, de ellos se aplicó a 5 pacientes con escaras profundas en cuyo caso no obtuvimos cicatrización principalmente por tratarse de heridas con gran cantidad de secreción que impide la adhesión de la lámina de quitosano.

De los 23 restantes, 6 fueron pacientes que se les realizó injerto sobre lesiones por fracturas expuestas o laceraciones profundas y en este caso el quitosano se puso en las áreas donadoras de piel. Aquí obtuvimos éxito en todos los casos. Finalmente se aplicó quitosano en 17 pacientes quemados con lesiones tipo AB/B logrando cicatrización eficaz en 14 de ellos y de mediana calidad en los otros 3, probablemente por infección intercurrente. Otros aspectos muy importantes son que se aplica fácilmente incluso en el mismo lecho del paciente, por una sola vez y el enfermo recibe alta precoz.

 

Proyecciones

 

Con los antecedentes citados, presentamos nuestro trabajo en el 11th European Burns Association Congress en Estoril, Portugal en Septiembre 2005. El trabajo tuvo una buena recepción y fuimos alentados a seguir en esta línea de investigación. Lo más destacado fue la sencillez del trabajo y el bajo costo del material utilizado. Como comparación, con fines semejantes, se ha usado en Chile Integra (m.r. piel artificial de Johnson y Johnson) y su costo es aproximadamente 8 veces el del quitosano. Asimismo se requiere condiciones especiales de manejo y almacenamiento para ese producto que probablemente la única ventaja que presenta, es que se puede aplicar en lesiones profundas, cosa que hasta ahora no puede hacer el quitosano.

 

Basado en lo anterior, durante el congreso en Portugal, tuvimos oportunidad de ver un trabajo de una colega australiana que propone “sembrar” células del propio paciente tomada de una biopsia de piel y procesada con un aparato especialmente diseñado para ello. Gracias al proyecto financiado por Innova Bío Bío se pudo adquirir dos de estos aparatos (Kit Re-Cell) y nuevamente innovamos al aplicar células del propio paciente y sobre ellas el quitosano como cobertura ideal. Tenemos dos de estos casos con resultados muy satisfactorios ya que en menos de 8 días ya había cicatrización y a largo plazo veremos la calidad comparativa de la cicatriz. De cualquier manera se evitó injertar piel en lesiones por quemaduras tipo AB/B.

 

Este trabajo actualmente más reconocido en el extranjero que en Chile, motivó una nueva invitación para ser presentado en un congreso de Cirugía Plástica Reconstructiva de Europa del este, organizado por la ROAPS (Romanian Association of Plastic Surgery) realizado en Sinaia (Transilvania), 24 al 28 de Octubre, 2006.

 

En cuanto a la proyección, debemos suponer que a mediano plazo estará el producto en el mercado para ser usado principalmente en servicios de quemados. No obstante ya se superponen intereses y se disputan autorías del trabajo original en eventos científicos nacionales.

 

Aprovecho la ocasión para agradecer el apoyo de todas las autoridades de la Dirección de Sanidad Naval y en especial del HNT, en la persona de su Director, por el apoyo brindado para llevar a cabo este trabajo con éxito, pionero en el mundo en el uso de quitosano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dr. Carlos Rojas Yánez

Cirujano Plástico HNT. AA.