Octubre 2006

 

PARÁSITOS INTESTINALES.

   
 

Un importante porcentaje de la población sufre alguna vez en su vida de parásitos intestinales.

 

La palabra parásito se refiere a cualquier ser vivo que vive a expensas de otro. Los parásitos intestinales son lombrices y microorganismos que se encuentran en el intestino del ser humano, utilizándolo para su alimentación.

 

 

Ascaris

Son los parásitos intestinales más frecuentes en el hombre y afectan de forma permanente a un 20% de la población.

La transmisión se realiza mediante la ingestión de huevos fecundados del parásito que han permanecido durante varias semanas en ciertas condiciones de temperatura y humedad.

Son introducidos en el aparato digestivo humano a través de las manos o de frutas y verduras contaminadas con tierra. Los niños más expuestos son los pequeños que juegan con tierra en los parques y con los maceteros.

 

Dentro del organismo el parásito sigue un largo y tortuoso recorrido. En el intestino delgado el huevo se abre y salen las larvas que atraviesan la pared intestinal y, a través de la circulación sanguínea, cruzan el hígado y el corazón, llegando hasta los pulmones.

 

En el pulmón las larvas pasan al sistema respiratorio ascendiendo hasta la garganta. De ahí, convertidas en lombrices adultas son nuevamente deglutidas hacia el aparato digestivo donde permanecerán nutriéndose de los materiales alimenticios que ingiere el niño.

 

Estas lombrices alcanzan los 10 o 30 centímetros de largo en un ciclo de casi tres meses.

 

Síntomas

Los síntomas en los niños son muy variados. Los más frecuentes son el dolor abdominal, la diarrea provocada por la mala absorción de los alimentos y la irritación intestinal.

 

Cuando hay muchas lombrices puede incluso provocarse una obstrucción del intestino. Otras veces los parásitos son eliminados en grandes cantidades con las heces formando “madejas” de lombrices fácilmente identificables.

 

El paso de las larvas por el aparato respiratorio provoca algunos síntomas entre los que destaca la tos que padecen muchos niños y que no cede con los tratamientos habituales para las enfermedades respiratorias.

 

También existen otras molestias de difícil explicación que son bien conocidas popularmente, que enseguida las relaciona con esa enfermedad. El niño está intranquilo con cambios de carácter hacia la irritabilidad, duerme mal, se despierta con frecuentes pesadillas, le rechinan los dientes durante el sueño, o duerme con los ojos abiertos. También puede sufrir brotes de urticaria o se quejan de picazón en todo el cuerpo sin que se evidencien lesiones cutáneas.

 

 

Solitaria

La tenia, conocida popularmente como solitaria, es una lombriz que puede alcanzar una longitud de hasta 6 o 7 metros. Se introduce en el organismo por el consumo de carnes de vacuno o cerdo contaminadas que no han sido sometidas a suficiente cocción.

 

Suele ser sólo un parásito o a lo sumo tres o cuatro, razón por la cual se le denomina solitaria. No suele haber síntomas y se descubre porque en las heces se eliminan ocasionalmente trozos del animal que éste va desprendiendo durante su crecimiento.

 

La solitaria por su gran tamaño consume enormes cantidades de alimento que resta a la alimentación del niño. Esto puede ver afectado su normal desarrollo nutritivo.

 

Su tratamiento es sencillo, pero exige comprobar que se elimine la cabeza del gusano pues de no ser así, seguirá su crecimiento.

 

 

Otros parásitos

La oxiurasis es la enfermedad causada por parásitos más frecuentes en los niños. Se trata de un gusano (oxiuro vermicularis) cuya hembra mide alrededor de 1 centímetro y el macho mide 0.5 centímetros. La transmisión es directa desde la persona enferma al sujeto sano.

Los huevos son transportados por las manos, tras el rascado anal y sólo muy excepcionalmente se encuentran en el suelo o en la ropa. Una vez ingerido el huevo las larvas se desarrollan en las porciones finales del intestino delgado y del intestino grueso.

Durante la noche las hembras se desplazan hasta el ano para depositar los huevos. Esto ocasiona una intensa picazón anal que induce el rascado, los huevos se transportan en las uñas del niño y comienza todo el proceso nuevamente. De esta forma se contagia a otros niños y a los demás miembros de la familia.

 

Síntomas

Los síntomas digestivos suelen ser escasos y casi nunca provocan diarreas importantes. El síntoma principal es el rascado. El rascado en las niñas puede provocar el paso de algunas larvas hacia los genitales lo que ocasiona vulvitas e incluso vulvovaginitis. Estas se manifiestan con enrojecimiento, dolor y producción de flujo de color amarillento.

 

 

Importante:

Si usted sospecha que su hijo tiene algún tipo de parásito, llévelo a su médico para que le indique el tratamiento más apropiado.