INTOXICACIONES EN EL HOGAR

   
 

Cada día que pasa, somos más conscientes de la importancia de los accidentes domésticos: quemaduras, caídas, cortes, entre otros. El envenenamiento o intoxicación constituye un grave problema doméstico que puede poner en grave peligro la vida de las personas.

 

Los niños de hasta 3 años son las más susceptibles al peligro de intoxicación: de hecho la mitad de consultas médicas es por intoxicaciones domésticas.

 

La más frecuente de las intoxicaciones que se producen en el hogar es la que ocurre por vía oral. La ingesta del producto tóxico constituye el 84% de los casos. La vía respiratoria (inhalación) representa el 7% de las consultas. La vía por contacto en la zona de los ojos es el 3% de las intoxicaciones.

 

 

 

Las intoxicaciones son una reacción del organismo a la entrada de cualquier substancia tóxica (veneno) que causa lesión o enfermedad y en ocasiones la muerte. El grado de toxicidad varía según la edad, sexo, estado nutricional, vías de penetración y concentración del tóxico.

 

Un tóxico es cualquier sustancia sólida, líquida o gaseosa que en una concentración determinada puede dañar a los seres vivos. Los tóxicos pueden ser muy variados, los hay en plantas, animales, serpientes, peces, insectos, microbios, en gases naturales y artificiales, en sustancias químicas e incluso en medicamentos que según la dosis pueden actuar tóxicamente.

 

Las intoxicaciones o envenenamientos pueden producirse por:

Dosis excesivas de medicamentos o drogas.

Almacenamiento inapropiado de medicamentos y venenos

Utilización inadecuada de insecticidas, pulguicidas, cosméticos, derivados de petróleo, pinturas o soluciones para limpieza.

Por inhalación de gases tóxicos

Consumo de alimentos en fase de descomposición o de productos enlatados que estén soplados o con fecha de consumo ya vencida.

Manipulación o consumo de plantas venenosas.

Ingestión de bebidas alcohólicas.

 

 

TÓXICOS EN EL HOGAR.

Los artículos de limpieza, ambientadores, pegamentos, colas, pilas de botón, insecticidas y medicamentos forman parte del material doméstico de todos los hogares y constituyen un peligro. La oferta de productos de limpieza crece sin freno y los hay específicos para cualquier uso: vajilla, ropa, muebles, hornos, suelos, cristales, metales, alfombras, pieles, plásticos.

 

 

ALGUNOS PRODUCTOS DE LIMPIEZA Y SU PELIGROSIDAD

Lavalozas: son compuestos de baja toxicidad y su ingestión provoca irritación gastrointestinal más o menos severa según la cantidad ingerida. Los lavalozas para máquinas son irritantes para la piel y mucosas; si se ingieren pueden originar lesiones e incluso una intoxicación grave si la ingesta es elevada. Los abrillantadores para el lavalozas son muy ácidos, por lo que irritan piel y mucosas, pudiendo provocar lesiones de la córnea en los ojos si el contacto es prolongado. La ingesta elevada provoca, además de irritación gastrointestinal intensa, lesiones cáusticas e intoxicación severa. Los detergentes para el lavado de ropa a mano son parecidos a los lavalozas y su toxicidad es también escasa y sólo en caso de ingesta elevada tienen un efecto laxante.

 

Detergentes para el lavado de ropa a máquina: son más peligrosos, producen fuertes irritaciones en la piel del afectado si el contacto es prolongado. En los ojos provocan conjuntivitis e incluso lesiones corneales. La ingesta de pequeñas cantidades provoca irritación gastrointestinal con náuseas, vómitos y dolor abdominal. Si es elevada sobrevienen lesiones cáusticas en el tracto digestivo que pueden entrañar gravedad y cuadro de intoxicación.

 

Suavizantes de ropa: son muy tóxicos. Las soluciones concentradas irritan la piel y en pieles delicadas (niños y ancianos) pueden originar lesiones similares a las quemaduras. Si la concentración y el tiempo de contacto son suficientes, irritan la mucosa ocular y es posible que lesionen la cornea. La ingesta provoca irritación del tracto gastrointestinal, lesionando el esófago y el estómago. Además, no hay que descartar la aparición de hipertensión, arritmia cardíaca, ansiedad, agitación y trastornos neuromusculares.

 

Quitamanchas: Hay una gran variedad de ellos, los específicos para un determinado producto o mancha y los generales que sirven para casi todo tipo de manchas. Por su presentación, es difícil la ingesta accidental, pero si existen contactos con la piel o los ojos, puede producir conjuntivitis y lagrimeo abundante.

 

Aerosoles: La ingesta es rara en los aerosoles, pero puede darse una inhalación que causaría un poderoso efecto irritante sobre la mucosa respiratoria produciendo tos, fatiga, expectoración e incluso una pequeña neumonitis química.

 

Limpiavidrios: Son ligeramente irritantes para la piel y mucosas. La ingesta no produce sintomatología, pero si se trata de una cantidad grande aparece un cuadro de intoxicación etílica, depresión del sistema nervioso central y náuseas con dolor abdominal.

 

 

Limpiadores líquidos de baño: Dependiendo de las sustancias que lo compongan, se comportan como un cáustico corrosivo y si en su composición entra el ácido fosfórico hay que tener en cuenta que tiene un efecto tóxico muy claro sobre el higado.

 

 

Signos de intoxicación

Según la naturaleza del tóxico, la sensibilidad de la víctima y la vía de penetración, las señales pueden ser:

Cambios en el estado de conciencia: delirio, convulsiones, inconciencia

Dificultad para respirar

Vómito o diarrea

Quemaduras alrededor de la boca, la lengua o la piel, si el toxico ingerido es un cáustico como : substancias para destapar cañerías o blanqueadores de ropa.

Mal aliento por la ingestión de sustancias minerales.

Pupilas dilatadas o contraídas.

Dolor de estómago

Trastornos de la visión (visión doble o manchas de la visión)

 

Qué hacer en el caso de:

Veneno en la piel: Si su hijo se derrama una sustancia química en el cuerpo, quítele toda la ropa contaminada y lave la piel bien con agua tibia, no caliente. Si la zona muestra zonas de estar quemada o irritada, continúe lavando durante al menos 15 minutos. No utilice unguentos, mantequilla ni grasa en la zona. Llévelo a urgencias.

 

Veneno en los ojos: Enjuague el ojo de su hijo manteniendo el párpado abierto y echando un chorro continuo pequeño de agua tibia, no agua caliente, en la esquina interna de la nariz. Deje que el agua corra a través del ojo hasta la esquina para lavar bien la zona. Enjuague por 15 minutos y llévelo a urgencias.

 

Humos o gases venenosos: En el hogar, los humos venenosos pueden ser emitidos por las siguientes fuentes:

Un auto encendido en un garage cerrado

Orificios de salida de gas que no están bien sellados.

Estufas de leña, carbón o kerosene que no funcionan bien.

Al mezclar cloro y amoníaco mientras limpia, produce gas de cloramina.

Gases fuertes de otros productos de limpieza y solventes.

 

Si su hijo respira el humo o los gases, sáquelo inmediatamente al aire fresco.

 

Si usted comprueba la ingestión de medicamentos trate de determinar la hora y cantidad ingerida

No provoque vómitos en caso de ingestión de caústicos, combustibles (bencina, parafina u otro) ni en caso de inconscienca del niño.

Si sospecha de envenenamiento llame a un servicio de urgencia para pedir instrucciones y diríjase al centro de urgencias.